lunes, 9 de mayo de 2011

Piet Mondrian.



                                                          

                                                                  

Después de salir de Paris, Mondrian retomo el invento que había hecho en 1933. Combinaba líneas negras con líneas de color; perdiéndose de inmediato los efectos clásicos sonoros. En cuadros como composición en amarillo, azul y rojo surgen al azar líneas de colores diferentes. En New York 1941/Boogie Woogie, parece que hubiera una red de líneas de colores que se encontrara y uniera desde fuera del cuadro con la red negra, desapareciendo así por completo el antagonismo sistemático entre los colores y los no-colores. 




                                                  
                                                New York, 1941/Boogie Woogie, 1941/42.
                                                            Óleo sobre lienzo, 95,2 x 92.
                                                   Nueva york, Hester Diamond Collection.









En esos días Mondrian dio a sus cuadros con frecuencia el titulo de New York. En esta ciudad ya no limito un terreno imaginario totalmente separado de la realidad para realizar una vida nueva.
En 1941 escribió una prosa que quiso hacer pasar por su autobiografía. “Hacia la visión verdadera de la realidad”, visión que Mondrian tenia desde la ventana de su estudio y  a  través de la cual quiso demostrar desde 1941, que en la pintura abstracta se captaba mucho mejor la esencia del mundo que en una representación naturalista.

Siendo un “técnico de lo nuevo” se intereso por ampliar sus materiales de trabajo Mondrian compro en el mercado cintas adhesivas  de colores con las que podía reproducir más rápidamente sus cuadros en lugar del largo proceso de pintar repetidamente el lienzo con los que Mondrian pudo terminar otros cuadros bosquejados con este método.
Se acerco otra vez al proceso rápido de la casualidad de sus cuadros reticulados de 1918/19; tal vez siempre había aspirado a esto. . Los cuadros reticulados en color de 1919 tenían algo seco, algo mecánico que molesta en un cuadro realizado tan tradicionalmente.


                                                            Composición reticular 7, 1919.
                                                          Óleo sobre lienzo, 48,5 x 48,5 cm.
                                      Basilea, Kunstmuseum, Öffentliche Kunstsammlung.
                        

Para que el resultado satisficiera estéticamente, necesitaba nuevos materiales pictóricos que se dejaran componer adecuadamente al azar. Y necesitó una técnica nueva que resultara, de manera perceptible, una armonía de técnica, material y proyecto. Precisamente los cuadros con líneas de color de la serie “New York City” mostraron como supo operar Mondrian con la distribución por casualidad, el desplazamiento manejado y la reagrupación.

al dedicarse a la abstracción geométrica, Mondrian, busca encontrar la estructura básica del universo, la supuesta "retícula cósmica" que él intenta representar con el no-color blanco (color que posee todos los colores) atravesado por una trama de líneas de no-color negro (ausencia de colores) y, en tal trama, planos geométricos (frecuentemente rectangulares) de los ya mencionados colores primarios, considerados por Mondrian como los colores elementales del universo. De este modo, repudiando las características sensoriales de la textura y la superficie, eliminando las curvas, y en general todo lo formal expresó que el arte no debe ser figurativo, no debe implicarse en la reproducción de objetos aparentemente reales, sino que el arte debe ser una especie de indagación de lo absoluto subyacente tras toda la realidad fenoménica.




Por esta razón ninguno de los pintores europeos que Vivian en Nueva York en aquella época estaba tan cercano a la joven pintura norteamericana como Mondrian.
La pintura de la época incipientemente nueva en esos tiempos es designada ahora “Informel”, consistía en una posición artística con el ideal de la falta de forma. Mondrian quien siempre había abogado por la forma geométricamente clara, trato de unir nuevamente el retículo de color con las líneas de color en sus últimos cuadros. El resultado seria como una alfombra musicalmente centellante de partículas de colores.

En sus últimas pinturas Mondrian sigue el sueño de reducir la obra de arte en favor de un ritmo musical, lleno de vida y formado por luces de colores pulsantes. Mondrian era un apasionado del jazz. el Boggie-Woogie era un baile de la época surgido de una música de jazz rápida y bailable, y ese mismo ritmo parece adquirir el cuadro con su sucesión de tonos y colores superpuestos en trazos breves como los ritmos de esa música, y su disposición recrea las calles y avenidas de las ciudades americanas con su ritmo de tráfico y su agitación. Sin perder su estilo característico de formas geométricas y colores puros.


                                                     Broadway Boogie woogie, 1942/43.
                                                            Óleo sobre lienzo, 127 x 127 cm.
                                                 Nueva York, The Museum of Modern Art.













                                      Vistas nocturnas de Manhattan, New york



Visiblemente no estaba satisfecho con el resultado que alcanzo por medio de la fragmentación, colorida de la línea en Broadway Boogie Woogie. EL victory Boogie Woogie va más allá: la disolución de la forma se llevo hasta el punto de que casi no se pueden diferenciar ni las lineas ni las partes de la superficie y de que un ritmo salvaje produce una impresión tremula, con la intención de mostrar la necesidad historica de la abstracción. 




Bibliografía: 
Susanne Deicher. Mondiran. Madrid: Taschen, 2004.

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